Canadá supera los 800 mil casos de Covid-19, pero en el Atlántico la situación está controlada
El mundo continúa decretando nuevos cierres, políticas y confinamientos para contener el rebrote de Covid-19, mientras que la burbuja con la que se protege el Atlántico canadiense parece surtir efecto. Incluso cuando el resto de Canadá ha cruzado otro desalentador umbral con más de 800 mil casos, la región atlántica continúa su ritmo de vida.
Al 16 de febrero, el recuento nacional de casos de Covid-19 llegó a 826,779 y 21,311 muertes. Encabezan la lista de decesos las provincias de Quebec y Ontario con 10,229 y 6,693, respectivamente. En tanto en la región atlántica de Canadá, con una población de 2,3 millones de habitantes, se reportan menos de 100 muertes.
El ejemplo de la Nueva Zelanda americana
El relativo bajo número de infecciones en el Este canadiense ha llamado la atención del mundo y la han considerado como “la Nueva Zelanda americana”. Y es que pareciera que esta región atlántica, compuesta por Nueva Escocia, Nueva Brunswick, Terranova y Labrador, y la Isla del Príncipe Eduardo ha sido protegida por una suerte de burbuja.
Susan Kirkland, jefa del departamento de Epidemiología de la Universidad Dalhousie, de Halifax, explicó en entrevista que el éxito de la burbuja del Atlántico “se debe tanto a las circunstancias como a la geografía”. La región tiene apenas una población de 2,3 millones de habitantes que habitan en una superficie terrestre dos veces mayor que la del Reino Unido.
“Algo que también jugó a nuestro favor es que el área está compuesta por islas y penínsulas, con solo dos vías de entrada desde el resto del país, lo que ha influido en que haya menos oportunidades para la transmisión del virus”, explicó.
Kirkland, quien también es miembro del grupo de trabajo COVID-19 de la provincia de Nueva Escocia, aseguró que la pronta respuesta de las autoridades fue una de las cosas más exitosas que hicieron. Las personas que no son de esta región atlántica consideran que las restricciones y cierres fueron muy estrictos, pero francamente esas medidas nos han funcionado muy bien”.
Cuando empezó la pandemia, las autoridades de salud pública de la costa Este se dieron cuenta de que los sistemas de salud locales no podrían hacer frente a los casos que aumentaban, por lo que impusieron rápidamente una serie de restricciones, entre ellas el cierre de sitios públicos y escuelas, cierres de fronteras provinciales a cualquier viaje no esencial, e impusieron un período de cuarentena de dos semanas para quienes ingresaran a la región.
“Nos centramos en las poblaciones con más alto nivel de riesgo. No sólo nos ocupamos de los mayores, sino también pusimos en marcha un sistema de detección de Covid-19 en jóvenes, que eran el grupo que estaba saliendo y eso resonó en la población”, agregó.
“Nuestra intención fue que dentro de la burbuja pudiera haber movimiento y flujo a través de las cuatro provincias para no frenar la actividad económica y el turismo en la región.”, dijo Kirkland.
La gente sigue usando mascarillas y siendo cautelosa, y la vida está lejos de ser normal dentro de la burbuja, pero aquellos que salen a trabajar y a hacer sus actividades pueden hacerlo con relativa confianza pues las posibilidades de contagio son bajas.
Las ventajas de la burbuja geográfica
Aunque Kirkland cree que las burbujas fueron una gran herramienta de salud pública, advirtió que habría que tener cuidado en no usarlas como pretexto para otros fines. Además, como ocurre con tantas cosas sobre Covid-19, incluso las burbujas geográficas efectivas tienen sus posibles inconvenientes.
Kirkland dijo que la baja propagación de Covid-19 dentro de la Burbuja del Atlántico puede tener consecuencias positivas, pero también negativas.“Hemos evitado el Covid-19 y eso es muy bueno, pero también significa que prácticamente toda la población está en riesgo de contagiarse porque no ha desarrollado ninguna inmunidad”, explicó.
La tercera ola
Al momento, la región ha surfeado la primera y segunda olas de Covid, pero ¿tendrá suerte en la tercera ola con las variantes de Reino Unido, Brasil y Sudáfrica que ya se han detectado en Canadá? “Estoy muy consternada acerca del enorme potencial que tienen las nuevas variantes que parecen más infecciosas”, admitió la epidemióloga.
Canadá aparentemente está luchando con relativo éxito el final de la segunda ola. Sin embargo, los funcionarios de salud pública y los expertos en enfermedades infecciosas ya están alertando acerca de una tercera ola.
La combinación de la apertura de fronteras y el relajamiento de medidas, junto con los retrasos en la llegada de la vacuna que no se espera que llegue a la población en general sino hasta abril de este año podría llevar a Canadá a una tercera ola masiva, dijo.
Por Silvia Mendez
