
Los últimos meses han sido prolíficos en pérdidas: seres queridos fallecidos por Covid-19, empleos y confinamiento. Pero ha habido también algunos ganadores: ciertas compañías de tecnología, proveedores médicos y por supuesto los cárteles de la droga.
Las pandillas de México y casi toda América Latina han aprovechado la crisis para ejercer influencia en sus territorios, repartiendo ayuda y haciendo cumplir los toques de queda. Y siguen creciendo su influencia en los mercados de Canadá y Estados Unidos, donde se encuentran sus principales clientes, asegura el periodista Marco Antonio Grajales.
Esta semana, la policía de Toronto anunció la desarticulación de una organización criminal vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, que llevó de México a Canadá más de una tonelada de narcóticos. Se trata del más grande decomiso de droga en la historia de la ciudad.
En menos de una década, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha ganado presencia en casi la mitad del territorio mexicano y se ha convertido en una de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas más prolíficas y violentas del mundo.
Los cárteles mexicanos causan un inmenso sufrimiento en todo el país. Han dejado a su paso fosas comunes y personas desaparecidas, pero se presentan como padrinos benévolos que pavimentan calles y reparten despensas y gel anti-Covid a los mexicanos más pobres que luchan por sobrevivir a la crisis económica causada por la pandemia. Su fuerza e influencia les ha permitido conseguir alianzas con capos en las principales ciudades del norte del continente.

Despensas, mascarillas y gel anti-Covid del Chapo
Proyecto Brisa, el mayor decomiso de drogas de Toronto
Los investigadores dicen que la investigación, llamada Proyecto Brisa, se centró en una red internacional de contrabando de drogas que transportó más de mil kilogramos de drogas, incluyendo cocaína, metanfetamina y marihuana, entre México, California y Canadá, utilizando camiones articulados o tráilers modificados con compartimentos ocultos.
En un comunicado de prensa, los investigadores policiales afirman que el envío de la droga fue posible gracias a la instalación de mecanismos hidráulicos en los remolques de los camiones articulados, lo que permitía pasar de contrabando hasta 100 kilos de droga en un solo viaje. Ni siquiera los escáneres de rayos X eran capaces de penetrar en esos compartimentos.
Fuertes cargos para los involucrados en el Proyecto Brisa
El abogado criminalista Abdullah Basurto explica que el hecho de que la policía le haya puesto el título de ‘proyecto’ significa que la captura de este grupo fue el resultado de un largo seguimiento de la policía.
“La policía ha reportado que las 20 personas capturadas se enfrentan a un total acumulado de 183 cargos criminales. Cada individuo debe de estar enfrentando múltiples cargos de posesión de drogas para traficar, tráfico de drogas, importación de drogas, intención de cometer delitos procesables. Cada individuo de ser encontrado culpable enfrenta una pena mínima de dos años por cada cargo por el que es acusado y una pena máxima de vida en prisión”, agrega Basurto.
En los próximos días, las personas que fueron arrestadas estarán apareciendo frente de un juez para determinar su posibilidad de salir bajo fianza. Es muy probable que la fiscalía utilice el argumento de la fuerza del caso en contra de los acusados para prevenir su salida bajo fianza.
El abogado criminalista agrega que “en este tipo de casos es más probable que las defensas de los acusados estén basadas en la habilidad de la policía de relacionarlos directamente a las drogas, o violaciones de los derechos bajo la constitución si alguno tomó lugar. De otra manera los abogados tratarán de negociar una sentencia”.

Conexión México-Canadá
De un reducido grupo de desertores del ahora extinto Cártel del Milenio evolucionó el Cártel Jalisco Nueva Generación hasta conformar una vasta red criminal cuyos nexos se extienden a toda América, así como a Europa y Asia. La clave de su rápida incursión ha sido la presencia estratégica de operadores en la frontera suroeste de Estados Unidos, colindante con Tijuana, y en la frontera noroeste, colindante con Vancouver, en Canadá.
Mediante el uso de la violencia y las alianzas con grupos criminales locales, han desplazado a los cárteles históricamente dominantes -como el de Sinaloa y de los Beltrán Leyva- en puntos claves para el tráfico de droga en la costa del Océano Pacífico, afirma Grajales.
Informes de agencias de seguridad estadounidenses revelan que el CJNG distribuye cocaína y metanfetaminas a lo largo de 10 mil kilómetros de litoral de ese océano, en una zona que se extiende desde el Cono Sur hasta la frontera de Estados Unidos y Canadá.
Además de las rutas marítimas de Columbia Británica, Grajales afirma que la cocaína también es traficada por tierra a través de Estados Unidos. “La frontera entre Estados Unidos y Canadá es la mayor frontera menos defendida del mundo”, asegura. “Es muy fácil cruzar ilegalmente. Si quisieras traer cocaína a Canadá desde México -asumiendo que ya sabe cómo llevarla a Estados Unidos- realmente no es difícil”, agrega.
Hace 2 años, la policía canadiense anunció el decomiso de 180 kilogramos de metanfetamina que estaba escondida en automóviles fabricados en México.
Rick Barnum, entonces comisionado de Investigación y Crimen Organizado de la Policía Provincial de Ontario, recordó que la metanfetamina se ha convertido en uno de los principales problemas de salud para Canadá.
De acuerdo a un informe del Centro canadiense sobre dependencias y uso de sustancias, las acusaciones por posesión de metanfetamina se incrementaron en un 590% entre 2010 y 2020.
Se exacerba el uso de drogas
Los profesionales de la salud afirman que el estrés, la soledad y las dificultades económicas han exacerbado el consumo de drogas. “Las órdenes de quedarse en casa han orillado al aislamiento a las personas que luchan por mantenerse sobrias y han disminuido el acceso al tratamiento y las oportunidades de distraerse de las adicciones”, aseguran Marcelina Jasmine Silva y Zakary Kelly, en el American Journal of Managed Care.
La agencia de salud pública de Canadá afirma que la pandemia de Covid-19 provocó una crisis de sobredosis cada vez más mortal que continúa cobrando vidas y corroyendo comunidades. Las cifras sombrías de la agencia muestran que 6.214 personas sufrieron muertes relacionadas con los opioides en 2020.



