Migración de la mariposa Monarca rumbo a Canadá (Infografía: OIEA)
Comienza esta semana el viaje a Canadá de las mariposa Monarca (Danaus plexippus), pero con una reducción del 26 por ciento debido al cambio de uso de suelo, la reducción de algodoncillos en sus lugares de reproducción en Estados Unidos y Canadá, la tala ilegal en México y el cambio climático.
Dos nuevos estudios, realizados por la Alianza WWF–Fundación Telmex Telcel, en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y con la UNAM, confirman que la presencia de la mariposa Monarca en los bosques mexicanos de hibernación se redujo un 26 por ciento en diciembre pasado, al ocupar solamente 2.10 hectáreas (ha) frente a las 2.83 reportadas en el mismo mes, pero de 2019.
Jorge Rickards, director general de WWF México, asegura que, aunque esta mariposa no está en peligro de extinción, sí está en riesgo su proceso migratorio, por lo que es urgente que los gobiernos, la comunidad científica y a la sociedad civil de México, Estados Unidos y Canadá refuercen sus tareas.
Años atrás, en varias regiones se les daba la bienvenida con ofrendas de cera y copal; sin embargo, la tala ilegal ha impactado la presencia y reproducción de las Quetzalpapálotl, como las llamaban los aztecas que las asociaban con Xochiquétzal, la diosa de la belleza y las flores.
En la época prehispánica estos hermosos insectos fueron vistos también como “animales sagrados” y el culto que se les rendía siempre fue importante. Es por esta razón que se acostumbraba dejar a su disposición ofrendas de cera y copal. Otra versión de esta leyenda señala que los muertos viajan en las alas de las mariposas y es así como llegan hasta los altares.
La migración
A finales de marzo, las Monarca inician el regreso a casa. El viaje hacia el Norte, que realizan varias generaciones de mariposas, toma de cuatro a cinco meses para un trayecto de 3 500 kilómetros. La duración del viaje de regreso es mayor porque la generación nacida en el Norte vive más tiempo y puede completar el de ida en menos tiempo.
Las emblemáticas mariposas de Norteamérica comenzaron a abandonar sitios como el Santuario el Rosario, en el municipio de Ocampo del estado de Michoacán, en el suroeste de México, tras una migración anual que suele empezar en noviembre y terminar a principios de abril.
Su migración es un fenómeno en el cual su conservación conlleva un esfuerzo trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá, mismo que tiene 45 años de antigüedad, coincidieron expertos en la materia.
Rendón advirtió que este fenómeno representa un gran reto para la humanidad. “En la medida en que salvaguardemos el fenómeno migratorio de las Monarca, es muy probable que demos prueba de que vamos a poder salvar la naturaleza para todos los humanos”.
La ruta de las Monarca incluye sitios de hibernación hacia Estados Unidos y Canadá, en la que participan de tres a cuatro generaciones de mariposas. En la migración de otoño, cuando llegan a México, solo una generación viene a la nación.
En la ruta migran dos poblaciones de mariposas: la del este, la más conocida y de distribución trinacional, y la del oeste, que va de Estados Unidos a México.
Las mariposas recorren la Sierra Madre Occidental con sitios en México donde también hibernan.
Tala ilegal
El WWF también documentó un incremento anual de cuatro veces del área degrada de bosques mexicanos que sirven como reserva para el insecto. Mientras que en marzo de 2019 registró 12,35 acres (4,99 hectáreas) degradados, el número creció a 50,06 acres (20,26 hectáreas) en 2020.
“Según el análisis, la tala ilegal fue la principal causa, lo que representó 33,03 acres (13,36 hectáreas) de deforestación”, expuso la WWF.
La degradación del área de las mariposas monarca despertó iniciativas como “Atlas por el campo”, un proyecto lanzado esta semana con apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación (GIZ). El programa advirtió de la necesidad de proteger estos insectos, además de abejas y colibríes, al exponer que en México el 85% de los cultivos depende de la polinización.
Por Silvia Méndez




